jueves, 5 de junio de 2014

PUERTOS DE LA RIBAGORZA 2014

Sin mucho tiempo entre una prueba y otra voy a relatar lo que aconteció el fin de semana pasado en la marcha de Graus. Lástima que no sacara ni una triste foto durante la prueba, así que pido perdón por no amenizar este texto con alguna imagen.

El plan para el viernes era dormir todo lo posible para estar descansado al cien por cien, tenía fiesta ese día y no lo pensaba desaprovechar, pero me desperté temprano con una mala sensación y a lo que me di cuenta estaba corriendo al váter. "No será nada", pensé, pero otras dos carreras más me hicieron desistir de este pensamiento. De esta manera, con el miedo en el cuerpo y las correspondientes comidas de cabeza, pasé todo el viernes a base de arroz blanco. Por suerte para mí, todo quedó en un susto y aunque no pude dedicar el viernes al engorde, no me faltaron los hidratos. Algo de la cena anterior me sentaría mal, porque no creo que fuese el acojone... ¿o sí?. Por la tarde aún pude ir a buscar el dorsal, donde me encontré con Carlos y David, y entre un amigo y mi hermana que me habían acompañado allí estuvimos charrando un rato y zampando una cantidad ingente de magdalenas, que a la postre harían en mí un tapón excelente. Ya sólo quedaba llegar a casa, preparar dorsales, cenar y desconectar un rato hasta el día siguiente.

El sábado tocó el despertador a las 5:45, por delante me quedaban 25 largas horas hasta volverme a acostar, gracias turnos rotativos. Esta vez el desayuno no iba a ser el habitual, pues debía evitar todos los productos que aflojan las tripas, así que me las apañé con un revuelto de dos huevos con macarrones, una tostada con mermelada, un plátano y un yogur natural. Lo cierto es que me fue muy bien y tomo nota para próximas ocasiones.
A las 7:10 salíamos con Héctor de Naval y ya la temperatura, aunque fresca, era mejor que la del año pasado. Llegamos con tiempo para tomárnoslo con calma: la meada del miedo, montar la bici, vestirse, comer otro plátano y dudar sobre qué ropa coger, lo de siempre, vaya. A lo que nos dimos cuenta ya estábamos esperando en la salida, donde nos juntamos David, Carlos, Héctor, Jordi y yo, ¡por primera vez los de Naval éramos mayoría!. A David y a Jordi ya no los vimos más, estos chicos tienen un cohete en el culo.
A las 8:00 dieron el trabucazo (literalmente) de salida y a pedalear. En el mismo Graus la gente aún se contiene pero pasada la rotonda ya es un sálvese quien pueda. Empezamos a la misma marcha Héctor, Carlos y yo. La propia inercia y el que nos pase tanta gente hace que también vayamos rápido, por lo menos más que cualquier otro día de bici, y nosotros también adelantamos a gente. En una de estas maniobras perdemos a Carlos, miré para atrás, pero con tanta gente es imposible ver nada, aparte de que no es seguro mirar en esos momentos a otro sitio que no sea la rueda del de delante, así que seguimos. Continuamos a rueda de algún grupo hasta que pronto Héctor empezó a marcar el ritmo, tanto es así que nos pusimos al frente de un grupo... y los dejamos. Lo cierto es que no estaba en mis planes abandonar ningún grupo si me llevaban cómodo, pero las fuerzas acompañaban y quedaba poco para el primer puerto, donde seguro que iba a subir a mi ritmo. Y el caso es que en las primeras rampas nuestro ritmo era ligeramente superior a los que nos precedían y fuimos pasando gente. Y muy curioso fue que exactamente en el mismo punto donde el año pasado me adelantaron unos amigos de Calaceite este año les adelanté yo a ellos. Seguimos para arriba, sin forzar, pero adelantando gente. Lo cierto es que es un puerto que no tiene rampas muy bestias y se hace la mar de a gusto. Coronamos con 1h 02' y sin parar empezamos la bajada sin grandes velocidades, y menos mal, porque un chico decidió parar a mear en la bajada dejando media bici invadiendo la calzada y tirada en el suelo. ¡Hay que pensar un poquito por favor!. Gran parte de la bajada la hicimos detrás de una chica que bajaba perfectamente, y en agradecimiento intenté enlazar con el grupo que se había formado justo delante aprovechando un cambio de rasante. Recuerdo que en ese momento pensé "¿qué estoy haciendo?", pues fue un pequeño sofocón innecesario sabiendo lo que me faltaba. Pero el caso es que el motor respondía y pude cogerlos para simplemente dejarnos llevar en la bajada, aunque con algunos acelerones más desde Torres del Obispo hasta Graus, en cuya entrada recibí el apoyo de mis padres una vez más.
Llegamos a Graus en 1h 42', llevábamos 46 km y yo con la sensación de que había ido demasiado rápido, cosa que iba a remediar en el avituallamiento. Este año estaba decidido a comer lo mejor posible para evitar bajones y el menú constó de tres medios sándwiches, un plátano, una o dos galletas de chocolate y más aún para el camino. Mientras tanto llegó Carlos, que también hizo lo propio, y cuando acabamos emprendimos la marcha los tres juntos. El tramo de Graus a Campo es el que más aburrido se me hace, es el típico falso llano de carretera ancha, así que lo aconsejable era ir a rueda lo máximo posible. Yo tenía que regular muy bien los esfuerzos después de la primera parte si quería evitar calambres de cara al final. El caso es que al ir tres amigos los tramos aburridos desaparecen, fue un rato en el que se pudieron decir algunas barbaridades y reír. En un primer momento cogimos la rueda de un grupo, pero Héctor, fuerte como un mulo, enseguida los rebasó, "no puedo ver un ciclista delante" declaró en línea de meta, por lo que Carlos y yo tuvimos que desistir de seguirle. No sé a cuantos adelantaría pero no volvimos a verle. Nosotros continuamos a nuestro ritmo hasta llegar a Campo, donde este año no estaba la marea verde animando. Pasado Campo comenzó el segundo puerto del día (puerto de Sarrate), el más feo en cuanto a carretera, aunque muy bonito en cuanto a vistas. Carlos, convencido de mi superioridad, me dijo que subiera a mi ritmo que él seguramente iría más despacio. Nada más lejos de la realidad, resultó que el ritmo era el mismo para los dos, como el año pasado, aunque los resoplidos y juramentos venían siempre de la misma parte, eso sí. En esos momentos se empezó a afear el día, se nubló e incluso nos cayeron unas diminutas bolas de granizo, pero mientras se sube estas cosas no molestan tanto. Por suerte las nubes iban y venían y mientras tanto nosotros llegamos arriba, donde nos esperaba otro suculento avituallamiento, en el que comí lo mismo que en el anterior. Llevábamos 82 km en 3h 24' sin contar paradas, ese dato lo pondré luego. Para la bajada, esta vez sí, me despedí de Carlos para bajar lo más ligero posible, ya que a mí se me aproximaba la hora del corte de la marcha larga y la marcha corta. Una cosa que no me parece bien es que los pobres sufridores como yo dependamos de que el primer ciclista nos marque la hora de corte. ¿Por qué tiene que decidir ese señor la hora a la que yo tengo que pasar por ahí?, entiendo que no se puede hacer una cicloturista a la carta ni tener la carretera cortada todo el día, pero ¿no sería más sencillo establecer una hora fija de corte?. No se disponía de ninguna referencia salvo la de los años anteriores, y no porque la facilitara la organización. La verdad es que estuve pensando todo el rato en si llegaría tarde al cruce o no. Como en los años anteriores pasé, aunque justo.
Justo aquí empieza otra cicloturista, de nuevo, como otros años, me quedé sólo ante el peligro, de nuevo nadie por delante y nadie por detrás, y de nuevo una paliza hasta llegar a Graus, ¡Aunque en realidad esto me gusta!, supone toda una motivación. Al hacer el giro una brisa empezó a soplar a favor y no veas cómo agradecí, anda que no se nota. El último arreón en la bajada pensaba que me iba a pasar factura, pero bien por el entrenamiento, o bien por las galletas de chocolate, o bien todo junto, mis piernas seguían respondiendo ante los repechos, cuando en años anteriores a estas alturas ya no las tengo frescas. Así pues empecé a pasar a gente antes del congosto de Obarra, una vez más de lo más bonito del recorrido. Seguí a mi ritmo y adelantando a algunos ciclistas, no debía ir más rápido que otros años, pero estaba mucho más entero y sabiendo que salvo catástrofe acabaría bastante bien, por supuesto seguí comiendo y bebiendo a destajo. A los 105 km, en el puerto de Bonansa, llevaba 4h 32' de pedalear sin contar los avituallamientos. La bajada la disfruté muchísimo, y aproveché el falso llano hasta Noales para seguir comiendo y bebiendo, aparte de hacerlo también en el avituallamiento líquido de este pueblo, desde donde empieza la última dificultad grande del día, el Col de Espina. Para mi sorpresa resulta que han alquitranado toda esa vertiente del puerto, y de qué manera, una buena capa de alquitrán y no los nefastos parcheados tan típicos de esta provincia. Así que con un asfalto por estrenar y las piernas aún bien sólo pude disfrutar aún más de la subida, sabía que pasada esta dificultad ya había pasado lo peor. Coroné con 5h 25' y 121 km. De nuevo repetí menú en el avituallamiento de Las Paúles, donde me pareció que empezaba a hacer frío. Por suerte tengo una bolsa de manillar donde me cabe ropa y comida por lo que pude continuar con ropa seca y por tanto sin nada de frío. El último repecho es un tramo que fastidia bastante aunque sabes que es un mero trámite. A partir de ahí casi todo es cuesta abajo. Por el Col de Fadas pasé con 5h 50' y 129 km en las piernas. Y de nuevo sorpresa, la bajada resultó estar igual de bien asfaltada que la subida de Espina, por lo que el descenso fue una maravilla.
En Castejón de Sos nos reagruparon a todos para pasar el congosto en bloque, entiendo que es más seguro así, pero me gustaría saber cuánto rato estuvieron parados los que más, en cualquier caso una medida entendible. Para los ciclistas fue una gozada bajar el congosto con un pelotón de 200 unidades, aunque los frenazos, bandazos y aproximaciones son mucho más jodidas, sobre todo porque vas a más velocidad. Hasta Campo la bajada se hace muy bien, sólo hay que dejarse llevar, pero de Campo hasta Graus toca de nuevo pedalear por la misma carretera ancha y recta de antes. Por suerte (es ironía), la tormenta que estaba barruntando todo el día decidió descargar en ese momento para amenizarnos el falso llano. No duró mucho, eso sí, lo suficiente para que calara, pero las gotas sueltas no nos abandonarían hasta cerca de Graus, donde ya me empecé a relajar hasta meta. Meta donde estaban esperándome mis padres y Patri para ver lo que quedaba de mí.
 
En conclusión diré que en lo particular me he encontrado mucho mejor que en los dos años anteriores, parece que todo el trabajo y aprender a comer están dando sus frutos. No he mejorado tiempos ni nada, pero es que ni me lo planteo. Lo importante es que me siento muy bien y que cada año voy más acompañado. Y en lo general qué decir de los voluntarios que no se haya dicho ya. Simplemente gracias por animar desde el primer ciclista hasta el último para que podamos disfrutar.
Hasta aquí dio de sí la marcha cicloturista. Entonces empezó para mí la otra marcha, la que me da de comer. Con apenas unas horas de separación en las que no pude ni dormir, empecé una de las jornadas laborales más penosas que recuerdo en cuanto a cansancio y sueño. No entraré en detalles, pero al final eran las 7 am cuando me acostaba.

Ahí van algunos datos:
2013 2014
DISTANCIA 185 185
TIEMPO TOTAL 8h 42' 54'' 8h 41' 18''
TIEMPO PEDALEANDO 7h 32 ' 57'' 7h 18' 01
Tª MAX. 26 ºC 27 ºC
Tª MÍN. 7 ºC 10 ºC
POSICIÓN 22 por la cola15 por la cola

1' 36'' de diferencia entre 2013 y 2014, regularidad ante todo. Eso sí, 14' 56'' menos de pedalear este año. Todos concentrados a partir de la subida del col de Espina, ya que en el puerto de Bonansa pasé con apenas tres minutos de diferencia con el año anterior.

http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=6985774

jueves, 29 de mayo de 2014

YA ESTÁN AQUIIIIII...

Efectivamente, ya están aquí las dos cicloturistas de ultrafondo separadas por apenas 7 días, y producen la misma sensación de canguelo que la niña de Poltergeist. La primera, la Puertos de la Ribagorza, es este sábado día 31. Será la tercera vez que la haga por lo que el acojone no es tanto, sé a lo que me voy a enfrentar y llevo más kilómetros que en los años anteriores, mientras vaya a por las 8 ó 9 horas no debería haber ningún problema. Sí que puede haberlo en la siguiente marcha, la Pax Avant el 7 de junio, porque es mucho más dura y totalmente desconocida, además de disponer de sólo 6 días de descanso entre una y otra, aunque estoy deseando que llegue el momento de subir esos puertos.
Los deberes están hechos y esta semana se dedica a descansar, a no perder el tono muscular saliendo lo mínimo imprescindible para no llegar al sábado un poco atrofiado y al masaje, parte fundamental para el éxito en esta semana. En mi caso, además, necesito una puesta a punto de mi espalda, por lo que también toca sesión larga en la piscina.
La semana que viene, entre la Puertos y la Pax avant, será más de lo mismo: descanso, masaje, unos largos en la piscina y ya se verá si se coge la bici o no. En mi caso he de extremar la precaución con el descanso, pues en lugar de descansar al finalizar la marcha de este sábado me toca ir a currar hasta las 6 de la mañana, por lo que estaré más de 24 horas despierto y dándolo todo. Me lo tomaré como un gran entrenamiento de resistencia. Y después dicen que si me parecen mucho los más de 300 km de la Luchón - Bayona, no puede ser peor que esto.
Con estas dos marchas daré prácticamente acabado los entrenamientos salvajes de cara a la carrera de los Pirineos, bastará con sumar el máximo de kilómetros posibles con salidas normales, más que nada porque ya no dispondré de dos días seguidos de fiesta para poder descansar de una kilometrada larga.
Los días pasan muy rápido y más cuando empiezan las marchas. Espero haberlo hecho lo mejor posible para poder acabar con éxito esta semana y llenarme de moral para el mes que viene, porque, francamente, poder acabar los más de 300 km está muy complicado.
Para los amantes de los datos dejo la comparativa de kilómetros a estas alturas con otros años.
 
 
 
 
KILÓMETROS
HORAS
DESNIVEL
Nº SALIDAS
2012
1636
90
27573
34
2013
1902
90
30806
40
2014
2607
122
42259
44

 Salvo error estos son los datos. Curioso que en 2012 y 2013 hiciera 90 horas con diferente kilometraje. Este año llevo más kilómetros pero sólo cuatro salidas más que en 2013. La gran diferencia de este 2014 es la natación, con la que en total me salen 142 horas de ejercicio que espero que se noten.

martes, 20 de mayo de 2014

SUBIDA A TELLA

Gran excursión la que hicimos el otro día con mi amigo Héctor, con desnivel, bonitos paisajes y buena comida incluida. Esperábamos echarle unas cuantas horas y vaya si lo conseguimos. Partiendo de Naval pusimos rumbo a uno de los puertos más auténticos del Pirineo por distancia, desnivel, ausencia total de descansos, curvas y bonito paisaje. Uno de esos rincones poco conocidos fuera del Sobrarbe que hace las delicias de los visitantes y hace retorcer a los pocos ciclistas que allí llegan. Aunque todo compensado por lo bonito del paisaje y de la carretera, a veces muy caprichosa. Sus números no son ninguna tontería: 675 m de desnivel en 8 km. Eso son 8'4% de desnivel medio.


Partimos, como siempre que vamos dirección a Francia, por el Alto del Pino. Esto quiere decir que de salida hacemos el primer puerto del día, rompemos a sudar, seguidamente nos congelamos en la bajada al ser a primera hora del día y una vez en Ligüerre tenemos que volver a calentar las piernas.
Pronto calentamos de nuevo, pues de Ligüerre a Aínsa sólo hay un kilómetro llano y está justo en la entrada de Aínsa. La carretera, atestada de turistas los viernes y domingos por la tarde, estaba totalmente tranquila un domingo por la mañana. Así que con total tranquilidad nos plantamos en Aínsa en 1h 40' después de 35 km, y siendo la hora que era, no podíamos hacer otra cosa que parar a tomar algo en la pastelería Joakyn, y muy recomendable hacerlo en la terraza, con la imponente vista de la Peña Montañesa. Una napolitana de chocolate y un café con leche es lo que nos hacía falta para llegar hasta Tella.


Los siguientes 17 km fueron los más llevaderos. Desde Aínsa hasta Hospital de Tella, donde se coge el desvío en el que comienza la subida a Tella, hay muy poquito desnivel, y aunque siempre picaba hacia arriba, nos íbamos distrayendo con el río Cinca, en todo momento pegado a la carretera.
Ya en el kilómetro 53 llegamos a Hospital de Tella, donde nos despojamos de toda la ropa posible para afrontar la subida más cómodos, pues el calor empezaba a apretar. Desde el comienzo se coge altura con rapidez y ya en la primera curva pudimos apreciar la carretera por la que habíamos venido abajo en el valle. En ese momento la subida cambió de dirección para afrontar la montaña mientras se sucedían las rampas que no bajaban del 8% y durante centenares de metros llegaban al 9% y al 10%. Ciertamente un comienzo exigente. Por suerte para los ciclistas la subida cuenta con abundantes sombras en todo el recorrido, si no aún sería peor. A la altura de Cortalaviña (946 m), poco antes de la mitad de la ascensión, se encuentra uno de los tramos más caprichosos que he visto en una carretera de montaña. Para salvar un desnivel no muy excesivo, emplearon una serie de curvas de herradura, lo curioso es que en apenas 400 m de distancia se suceden 6 curvas totalmente enlazadas. Es sin duda uno de los tramos más divertidos para hacer en bici. Parece más un tramo de Scalextric que de carretera.

Continuamos la subida, yo por mi parte con las fuerzas justas y Héctor unos metros más adelante y esperándome. A la altura del dolmen nos juntamos. Tella tenía que estar muy cerquita, pero aún faltaba un último kilómetro con una buena recta en cuesta incluida que se me agarró a las piernas, pero por fin llegamos a Tella. Llevábamos 61 km. Descanso y para abajo, ¡era hora de buscar un restaurante para comer!.
Después de luchar mucho contra el aire en la bajada, de hecho nos costó mucho bajar, nos paramos en Labuerda a comer, en el restaurante Carrera, y diría yo que el nivel de esfuerzo durante la comida fue similar al desarrollado durante la subida a Tella. Fideuá de primero, tostadas con paté, tostaditas con queso de rulo de cabra, dos cachetes de chorizo, dos de longaniza y embutidos varios para esperar el segundo y lomo, cordero, churrasco y patatas fritas de segundo, hicieron de este rato un verdadero puerto. Ya podéis imaginar cómo arrancamos hacia Aínsa. Tal era la fartera que tuvimos que parar de nuevo en Aínsa, esta vez en el Sánchez a echar el café y reposar.
La vuelta a Naval no tuvo ningún misterio, salvo por el dolor atroz de piernas al principio, la falta de sangre en otro sitio que no fuera el estómago y los continuos repechos que te daban siempre la puntilla.
En total hicimos 124'4 km en 6h 12' (9h 30' en total) y 2248 m de ascensión.
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=6780548






miércoles, 7 de mayo de 2014

¡EUREKA!

Esta expresión me viene muy bien para referirme a mi último avance sobre la bicicleta, el cual, aunque sea una tontería, os voy a contar y así os hablo de otro tema fundamental este año para mí: la natación.
Como bien sabéis los sufridos lectores de este humilde blog, uno de mis mayores problemas encima de la bici es mi dolor de culo en el lado derecho a causa de una columna desviada. Para un par de horas no pasa nada, pero para días de más distancia llega a ser un problema.
Para solucionar este inconveniente y viendo lo que se me venía encima este año, decidí ponerme las pilas y empecé a nadar en septiembre. En realidad no hice más que lo que me han estado repitiendo los especialistas desde hace un montón de años.
Los comienzos no fueron alentadores, ya que empezando en un deporte por obligación no se logra encontrar la motivación suficiente para que te guste, incluso a día de hoy no es que me apasione, pero ya simpatizo con él. Además, cuando entras en el agua por primera vez pensando que sabes nadar y no llegas a hacer ni dos largos seguidos porque te estás ahogando, te das cuenta de que no va a ser fácil. Por suerte y aún sin tenerlas todas conmigo, he sido bastante regular, consiguiendo nadar decentemente dentro de mis modestas intenciones.
La recomendación que me hicieron fue que nadara sin forzar, lo que me apeteciese, únicamente con la intención de oxigenar y tonificar los músculos de la espalda. El problema es que apetecer lo que se dice apetecer no me apetecía mucho. Por eso cuando supe mantenerme un rato a flote establecí el km como una distancia prudencial, ni mucho para agotarme ni poco para que fuese insuficiente, siempre con el permiso del trabajo, claro.
Poco a poco se va encontrando la técnica a esto de nadar: lees, preguntas, ves algún video, pero sobre todo te fijas en las demás personas de la piscina (también para ver si hay alguna gachí, no nos engañemos), y con la práctica, al final, todo se mejora. Incluso llega el momento en el que, inconscientemente, el cuerpo te pide un poco más, ese punto que hace que tu cuerpo no se "acostumbre" al mismo ejercicio todos los días y haga que no sirva para mucho. Así que, como no estaba por la labor de hacer más sesiones de piscina, empecé a nadar un poquito más rápido, encontrando entonces la motivación para seguir nadando: la de superarme a mí mismo. Y en resumidas cuentas esto es lo que le sucede a la mayoría de deportistas que comienzan en un deporte, después, cada uno llegará hasta donde quiera.
De esta manera y habiendo cogido el fondo necesario desde septiembre, resulta que me encuentro muy cómodo nadando hasta 3 km algunos días, pudiendo forzar en tramos enteros. Y fue con la bici al día siguiente de una de estas sesiones, en la que nadé más de 60' (sin contar descansos), cuando me percaté de los beneficios de la natación respecto al apoyo en el sillín, ¡no había exceso de presión en el apoyo derecho!. Al ser una salida corta no le di más importancia pero fue en la siguiente salida, de 5 hrs, cuando comprobé los buenos resultados. La molestia no desaparecerá por completo, es inevitable, pero he dado un gran paso para poder estar más horas aún sobre la bicicleta, genial para lo que me espera. También he de añadir que el nuevo sillín me es mucho más cómodo que el anterior y es de gran ayuda.
Ahora he modificado un poco las sesiones de natación, intento que sean de mayor duración aunque sean menor número, pero aún así nado más rato que antes, aunque muchos días el trabajo tiene la última palabra.
Otra cosa que tengo clara es que he de procurar hacer una sesión larga de natación antes de un día de fondo de bicicleta para notar los efectos, siempre contando con el curro y prestando atención a los descansos.

Por este motivo se ha vuelto importante la natación, porque subsano un problema de salud y además mejora mi condición física.

Y vale de chapa, es algo que podría haber resumido en un simple párrafo, pero me ha parecido oportuno mostrar mis impresiones para ver si alguien se siente identificado o incluso motivado para comenzar en algún tipo de actividad, que alguno/a hay por ahí que no se lanza a la práctica del deporte.

No creo que me vea así el resto de la piscina

martes, 6 de mayo de 2014

PASÓ ABRIL...

... y entramos de lleno en la recta final. Dos meses me separan de mi cita con los Pirineos, que traducido a calendario laboral quiere decir que me quedan dos fiestas largas para entrenar el fondo necesario para afrontar los 325 km del recorrido. La primera es dentro de una semana y me he propuesto pedalear un día algo más de 9 horas o acercarme a los 200 km, si mis piernas responden, claro. Para la siguiente, se me han concentrado dos marchas cicloturistas, cada cual más salvaje, en una semana; Puertos de la Ribagorza y Pax Avant. Miedito me da esa semana. Y sabiendo que tardo más de 7 días en recuperarme por completo, pocos días más me quedan de salir a hacer fondo. De hecho, salvo que me encuentre asombrosamente bien, el día 7 de junio, día de la Pax Avant, será la última paliza que me pegue sobre la bici hasta el día de la Luchon - Bayona, el día 2 de julio. El resto será ir sumando kilómetros, seguir enderezando mi espalda, algún masaje y llegar muy descansado al día D.
 
Respecto al mes de abril, he acabado muy contento con las sensaciones. Después de una primera semana aquejado de un dolor de garganta, he conseguido hacer más kilómetros que el resto de los meses tanto en bici como nadando, terminando el mes con un día de casi 8 horas sobre la bici y 178 km. Además, respecto a la natación, os contaré en la siguiente entrada como he dado con la manera de aliviar, y mucho, mi dolor de culo, lo cual me llena de moral enormemente de cara a las marchas. Como nota negativa, y por eso no escribí esto ayer, me he vuelto a encontrar con un día de fiebre después de un día largo de bici. Ha sido un día y ya está, sólo fiebre, lo cual me da que pensar en si, más que sufrir catarros o algo parecido, es mucho cansancio acumulado, lo que hace que me bajen las defensas. Voy a informarme de esto en los próximos días.
 
Aquí dejo los datos de abril, resumidos bajo la tabla:

Descanso
BTT
Correr
Natación
Bici carretera
 
ABRIL 2014
Día Dist. Tiempo Alt. Acum. Vel. Med. Ritmo
1          
2          
3          
4          
5 19,26 0:54:00 224 21,3  
6          
7 19,76 0:54:00 231 21,8  
8 19,78 0:53:00 241 22,3  
9 107,4 4:26:00 1315 24,2  
10 3 1:04:00      
11 2 0:42:00      
12          
13 23,74 1:00:00 344 23,4  
14          
15 3 1:05:00      
16 102,6 5:09:00 2325 19,9  
17 38,53 1:49:00 606 21,9  
18          
19 61,33 3:30:00 760 24,1  
20 3 1:02:00      
21 100,3 3:50:00 719 26,1  
22          
23 60,81 2:24:00 754 25,2  
24          
25 2 0:40:00      
26          
27          
28 178 7:49:00 2060 23  
29          
30 1 0:21:00      
           
TOTALES MENSUAL 745,51 37:32:00 9579 23,02
TOTALES ANUAL 2259,19 120:27:00 35764 22,04
 
TOTALES DE ABRIL POR ACTIVIDAD
 
Nº ACTIVIDADES
13
0
0
6
11
17
DISTANCIA
 
 
 
14
731,51
 
TIEMPO
 
 
 
4:54:00
32:38:00
 
VELOC. MEDIA
 
 
 
 
23,01818
 
ALTITUD ACUM.
 
 
 
 
9579
 
TOTALES DE 2014 POR ACTIVIDAD
 
Nº ACTIVIDADES
49
2
4
32
35
73
DISTANCIA
 
33,89
33,09
42,45
2149,76
 
TIEMPO
 
2:17:00
3:26:00
14:50:00
99:54:00
 
VELOC. MEDIA
 
14,65
0:06:11
0
22,24713
 
ALTITUD ACUM.
 
811
873
0
34080

Resumen rapidito:
 
- Bicicleta: 11 salidas, 731 km en 32 h 38' y 9579 m ascendidos.
- Natación: 6 sesiones, 14 km en 4 h 54'.
- 13 días de descanso.
- 2150 km en bici en 2014 por 1348 km en 2013.
- 42'45 km nadados en 2014.