domingo, 28 de diciembre de 2014

ÉPOCA DE BOIRAS

Entre festivos y reformas poco tiempo me queda para hacer deporte, pero siempre se puede rascar algún rato para pedalear, correr o nadar, aunque el frío y la boira a veces lo pongan difícil. Así está siendo estos días, justamente hasta ayer, cuando el aire sopló para hacer desaparecer una persistente niebla. Por suerte, aquí en Naval, podemos presumir que cuando en Barbastro hay niebla aquí luce un buen sol. Estos días de atrás llegaba justo hasta Naval, cubriéndonos totalmente a medida que avanzaba la tarde. Por eso, nada recarga más las pilas que una excursión, en bici o corriendo, en busca de sol y buena temperatura.


 
 
 
También hay tiempo para las sorpresas, no sé cuánto tiempo llevaban los tacos así. Gracias a que pinché y me pude dar cuenta.



miércoles, 26 de noviembre de 2014

IMPRESIONES DE LA BEHOBIA

Lo cierto es que no tengo perdón por la acuciante dejadez de este blog, pero en mi defensa he de decir que no me ha sobrado el tiempo entre el catarro post-Behobia y la reforma del piso de Barbastro. Y si me ha sobrado algún rato lo he dedicado a descansar, que también hace falta.
 
Ya que he dejado pasar un tiempo excesivo voy a resumir lo que fue el fin de semana de San Sebastián, pero haré hincapié en lo que más me gustó de todo el fin de semana, a parte de los chuletones, claro.
El viernes día 7 partimos cinco amigos hacia la capital Guipuzcoana. Héctor, Lacoma, Lemus, Morcate  y un servidor éramos los integrantes de la expedición. Tras un viaje sin incidentes llegamos al centro de la ciudad, del cual nos costó salir un par de vueltas por ahí hasta que encontramos la calle de nuestro alojamiento. Una calle sin posibilidad de aparcar, estrecha y revirada que parecía la calle de un pequeño pueblo.
Como está mandado, dejamos las cosas echando leches en el apartamento y nos fuimos a cenar de tapas y pinchos. Por supuesto, como somos muy responsables y el domingo teníamos una carrera, cenamos lo justo, apenas probamos el Txakolí y nos fuimos pronto a dormir. Y como nadie más sabe lo que pasó pues os lo tenéis que creer.
Al día siguiente, frescos como una rosa, nos enfrentamos a la misión de seguir probando los manjares que nos ofrecían por tierras vascas, y no podía ser de otra manera que comiendo en una de sus típicas sidrerías. Qué decir de la tortilla, del bacalao y del chuletón, que son uno de los pequeños placeres de la vida.
A última hora del sábado fuimos a por los dorsales y a ver toda la parafernalia montada en torno a la carrera, cosa que sirvió para cambiar el chip mental y pensar de lleno en la carrera, con el consiguiente canguelo para los que no habíamos hecho los deberes. Me quedo con el velódromo de Anoeta, donde estaba la feria del corredor, y es que aunque no he estado en muchos velódromos siempre se respira algo especial en ellos y este, aparte de grande, está muy chulo.
El domingo nos levantamos con tiempo suficiente para que no nos pillara el toro y evitar el tener que estar mirando el reloj porque no llegamos a tiempo. Hay que contar con un desplazamiento en un tren lleno hasta la bandera y con sortear la propia carrera a través de las calles de Behobia, sin contar que éramos 30000 personas sólo para correr. Pero te das cuenta de que todo eso merece la pena justo en el momento en el que llegas a la salida y ves salir a uno de los cajones: muchísima gente, música cañera a todo trapo, el espiquer animando al personal, la gente saltando con la música, la cuenta atrás y... ¡bocinazo!, y todos a correr como locos. No sabía si iba a poder terminarla en condiciones, pero desde luego que la iba a hacer con muchísimas ganas. Aquello era un auténtico festival y estaba ansioso por empezar a correr y sacudirme los nervios. Nosotros salimos 11:30, en el último cajón, media hora después de que llegaran los primeros clasificados a San Sebastián.
Resumiré mi carrera diciendo que me respetaron las piernas y que supe encontrar el ritmo para poder llegar sin apenas paradas, para resaltar lo que más me emocionó de todo el fin de semana: la gente animando volcada totalmente con la carrera. Me lo habían avisado y redicho, que lo de la gente era espectacular, pero hay que vivirlo desde dentro. Gente de todas las edades aplaudiendo, chavales que te extendían la palma de la mano para chocarla contigo y muchos que gritaban tu nombre del dorsal para hacer que te vinieras arriba, y pobre de ti como te vieran mala cara o te pararas a caminar, entonces te convertías en el foco de todos los ánimos. Yo pensaba que esto sólo pasaría en los núcleos urbanos, pero es que entre pueblo y pueblo, e incluso en los tramos de autovía, había gente animando, desde el primero al último. Algunos son fijos que montan su tenderete con la música a todo volumen todos los años, a otros les pilla por sorpresa ese tinglado pero también animan, desde algunas casas a lo lejos también se oyen gritos e incluso alguno te ofrece beber de su bota de vino. Sencillamente espectacular. Como la llegada en San Sebastían, donde los gritos se multiplicaron por la cantidad de gente, casi ensordecedor. En ese momento estaba alucinado. Mi tiempo en meta fue de 2h 08'.
Como he dicho, quería resaltar el esfuerzo del público en hacer de esta prueba una prueba muy especial y agradecérselo de veras. Gracias a ellos.




lunes, 3 de noviembre de 2014

LA SUERTE ESTÁ ECHADA

Cuando hace meses me apunté a la media maratón Behobia - San Sebastián, lo hice con la idea de que al ser en noviembre tendría tiempo de sobras para prepararla después de mis andaduras ciclistas. En realidad tiempo he tenido de sobras, pero motivación no. Todos los años me pasa, aunque parezca que debería ser lo contrario, que durante los meses de verano reduzco mis actividades deportivas y este año no ha sido una excepción, por lo que directamente no me planteé salir a caminar-correr hasta septiembre. Grave error, no fue hasta primeros de octubre que pude empezar a correr una determinada distancia del tirón, es decir, he tenido un mes de adaptación al esfuerzo de correr y otro mes para sumar los kilómetros necesarios. Algo imposible a todas luces, por lo que me presento a la carrera con unos 70 km entrenados (la carrera son 21) y la salida más larga de unos 11 km. Gran cagada por mi parte. Lo único que me consuela, y por eso no lo he dejado estar, es el buen fin de semana que vamos a pasar en San Sebastián con los colegas. Por mi parte espero poder hacer de la media maratón un caminar-correr para poder acabarla y desear que no llueva mucho.

viernes, 3 de octubre de 2014

DE VUELTA A LAS RUTINAS

¡Saludos de nuevo!. Ya estamos otra vez en esa preciosa época del año que es el otoño, cuando el día tiene una luz especial y todo cobra unos bonitos colores, ideal para hacer deporte.
 
Hace días que no me sentaba a escribir, lo sé, pero es que en verano da una especial pereza con todo el calor, la piscina, el pantano, las cervecitas... Pero no por eso significa que no se hayan hecho cosas. Después de mi ruta por los Pirineos desconecté de los largos entrenamientos, y aunque en menor medida, no dejé de nadar ni de ir en bici. De hecho, se han hecho fantásticas excursiones, aparte de dos grandes viajes a Islandia en los que he disfrutado más que en ningún país (gracias Inés por descubrirnos es maravilla de país). Y de eso va esta pequeña entrada, de un resumen fotográfico de algunas actividades de este verano.
 
En lo deportivo, estoy preparando la Behobia - San Sebastián del 9 de noviembre ( https://www.behobia-sansebastian.com/ ), una media maratón muy popular que yo no conocí hasta el año pasado en el que fueron Carlos y Héctor entre otros. El resultado ya veis, que este año la corro con ellos. Ya informaré de mis progresos, pero como siempre, se me ha echado el tiempo encima y me ha quedado un mes y medio para hacer toda la preparación.
 
Espero que disfrutéis con las fotos.

Col du Tourmalet. Mi intento de Luchon - Bayona

Primeras rampas del Ampríu

La foto no engaña, la rampa es así de dura


Parking del Ampríu

Subida al Tourmalet con los Tuercepedales


En esta foto parece que estoy atacando... todo mentira.

Abrumadores paisajes desde la cima. Vertiente Oeste

Vertiente Este

La mítica última recta

Col du Tourmalet


Geysir

Gulfoss

Seljalandsfos

Reynisdrangur (Playas negras de Vik)

Reynisdrangur (Playas negras de Vik)

Jokulsarlon (Lago con icebergs)

Myvatn (Formaciones rocosas cerca del lago Myvtan)

Godafoss

Reykjavik

Skogafoss

Fjadrargljufur (Cañón natural)

Svartifoss

Jokulsarlon (Lago con icebergs)

Jokulsarlon (Playa negra con icebergs al lado del lago)

Seljalandsfoss. Foto de mi hermana Inés

Reynisdrangur (Playas negras de Vik. Columnas de basalto)

lunes, 28 de julio de 2014

SE ACABÓ EL TOUR

Ya se ha terminado el evento ciclista más grande de la temporada, no sé si el mejor, pero sí el más grande. Por mi parte lo resumiré brevemente: uno de los mejores en cuanto al desarrollo de las etapas por separado pero uno de los más aburridos en cuanto al ganador, a parte de alguna actuación marciana.
Aprovechando el hilo del Tour de Francia voy a poner unas fotos sacadas in situ en esta carrera.
Fue uno de esos días que un aficionado al ciclismo no olvida nunca por la importancia de lo acontecido: la derrota de Miguel Induráin y su ocaso deportivo posterior. Y fue más doloroso aún por el escenario donde se produjo, ya que el Tour pasó por su casa para acabar en Pamplona a modo de homenaje.
El 17 de Julio fuimos con la familia a ver el Tour de Francia, a uno de los puertos más duros de los pirineos, el Larrau, y, como cada año, esperábamos ver un recital de Miguel, pues así había sido desde que tenía memoria, ya que en 1996 yo tenía 11 años y no había visto otra cosa que no fuera ganar a Miguel, pero no fue así y por primera vez en mi vida le vi pasar descolgado. Todo un trauma. En realidad, en ese Tour Miguel ya llevaba mucho tiempo perdido por las etapas de Les Arcs y Hautacam, pero los más ingenuos aún creíamos en una remontada épica, por eso pensábamos que la etapa de Pamplona era la propicia para tal empresa. Nada más lejos de la realidad, definitivamente Miguel no iba a ganar ese Tour.
Estos son algunos recortes de aquellos días.
http://deportes.elpais.com/deportes/2014/07/20/actualidad/1405875854_584084.html

http://elpais.com/diario/1996/07/17/deportes/837554401_850215.html

http://elpais.com/diario/1996/07/07/deportes/836690414_850215.html

A ver quien recuerda a alguno más.

Dufaux

Virenque, Ullrich

Riis, Escartín



Rominguer


Miguelón




viernes, 4 de julio de 2014

INTENTO DE LUCHON BAYONA 2014

Saludos de nuevo. Una vez descansado del viaje de vuelta voy a escribiros sobre la aventurilla que me propuse el año pasado y que me ha tenido entretenido durante todo este tiempo. Más o menos con el título de esta entrada ya dejo ver cuál fue la resolución de la ruta, que no era hacerla entera, eso ya lo descarté el día 7 de junio, pero si se trataba de llegar lo más lejos posible.

Fueron unos días previos cargados de preparativos: sacar información detallada de la ruta y sus carreteras, acopio de nuevo material por si acaso, recambios, organización de comidas y muchos detalles pequeños a tener en cuenta para no dejar nada al azar. Todo un ejercicio de organización que vendrá muy bien para la próxima vez, sea cual sea la actividad.
El día 1 salimos después de comer hacia Luchon, después de que mi padre trabajara sus ocho horas por la mañana. Siempre reconozco que tengo mucha suerte de vivir en la zona en la que vivo, pues en menos de 3 horas ya habíamos llegado al destino, cuando hay gente que se da verdaderas palizas de coche para poder disfrutar de los Pirineos. Siempre pongo el ejemplo de que estoy exactamente a la misma distancia de Zaragoza que de la cima del Tourmalet, unos 155 km.
Lo cierto es que antes de ir a Luchon llevaba un par de días con el culo prieto a causa de las predicciones meteorológicas, no me hacía ni pizca de gracia la idea de mojarme y mucho menos la de tener que echarme al coche, por eso no hacía nada más que mirar al cielo constantemente durante el trayecto. Por suerte disfrutamos de un viaje con sol que me tranquilizó un poco los nervios, por lo menos de momento...
Nos alojamos en http://www.dghotels.com/Country/Les-Jardins-de-Ramel, un aparthotel muy apañado por 58 € la noche, no te daban sábanas ni toalla si no las pedías pero para una noche está bastante bien, de hecho la cocina estaba equipada a tope. Después de alojarnos fuimos a reconocer Luchon y darnos un paseo. No es que sea un pueblo muy pequeño, pero para nada es grande y sin embargo acoge principios y finales de etapas de Tour casi todos los años, a decir verdad sólo tiene una única calle principal. Estábamos paseando por un parque cuando se nos acabó el pueblo y justo empezó a llover, lo que faltaba, así que corriendo al hotel. Por lo menos cenamos a buena hora y con todo preparado.



Este es el espíritu: pedalear para ponerse como una rata comiendo

Todo bien ordenadito


La noche transcurrió mejor que la de la marcha de Isaba aunque me costó dormir muchísimo y como estaba previsto a las 5:00 en pie. El primer vistazo por la terraza no me dejó ver absolutamente nada, aún era totalmente de noche aunque por lo menos no llovía. Mi desayuno para tan magno evento consistió en un plato de pasta, cruasanes tostados con mantequilla y mermelada, café con leche y un plátano. A veces me considero un profesional del comer, da igual la hora y si tengo hambre, si hay que hacerlo se hace.



Mientras, el día empezaba a despuntar y se apreciaban unas nubes bajas que no dejaban ver las montañas. Por lo menos no llovía y pude salir tranquilo y sin frío, pero con la certeza de que estaría la niebla presente. Tocaba ponerse chaleco reflectante y luz trasera por si las moscas. Al final eran las 6:23 cuando salía, pues era una tontería salir de noche y con unas nubes tan bajas.
Luchon a primera hora

 

Las señalizaciones oficiales de la Luchon Bayona de cuatro días antes
"El círculo de la muerte, no de la vida, era el epíteto que los lugareños usaban desde hacía décadas para referirse al puerto del Tourmalet. De los cinco puerto pirenaicos de la segunda visita del Tour de Francia a la cordillera, el puerto del Peyresourde era el primero y con diferencia el más peligroso, pero su ubicación justo antes de la letal espiral iba a asegurarle a esta pequeña montaña un lugar privilegiado en la cultura ciclista"  "Ascensiones míticas" de Daniel Friebe y Pete Goding

Nada más salir puede apreciar una agradable temperatura y lo que es más importante, que las nubes se abrían hacia la parte superior del valle. Por fin pude respirar tranquilo y empezar a pedalear en una ruta que me había propuesto muchos meses antes... ¡ADELANTE!.
Desde el mismo centro del pueblo ya se van empinando las calles, muy poco, pero suficiente para ir entrando en calor. Cosa que haces con las primeras rampas al 10% - 11% en el segundo kilómetro de ascensión. Me esperaba un puerto muy tendido y así era, pero en prácticamente todos los kilómetros tenías alguna sorpresa de estas, aunque para nada se hacían pesadas. Con las fuerzas totalmente intactas se sube muy a gusto y entre curvas de herradura y pueblos fui haciendo camino. En los últimos tres kilómetros ya puedes apreciar el final del puerto con sus famosas "z" en una ladera verde, los días de sol claro, en mi caso la niebla hizo acto de presencia para no dejarnos ver el paisaje, aunque para nada hacía mal día. En la cima me avitualle un poco con unas barritas energéticas caseras idea de mi prima Raquel sacadas de su blog: http://creatusdulces.blogspot.com.es/
Tiempo de ascensión tras 14'5 km: 1 h 28'.


Las nubes bajas no nos dejaron ve el paisaje


"Las curvas del puerto del Peyresourde son de una oscuridad absoluta. Peyre significa pierre (piedra), y la piedra es sourde (sorda) al dolor de los hombres, de los corredores que a duras penas avanzan por la empinada carretera" Christian Laborde

La bajada fue rápida a pesar de estar repleta de gravilla suelta a cusa de los arreglos y en un momento estaba subiendo el col d'Aspin. El día, aunque con nubes sueltas, había mejorado sensiblemente, con una temperatura ideal para ir en bici. De nuevo estaba otra vez a un mundo de coronar, así que puse un ritmo cómodo y me armé de paciencia. En realidad es imposible no distraerse y recrearse con los paisajes, adornados esta vez por las nubes caprichosas que te mostraban el fondo del valle o la cima cuando ellas querían. El Aspin es un puerto asequible, aunque también tiene rampas de las que te hacen apretar los pedales con fuerza, sobre todo en la segunda mitad. Durante la ascensión, ya a una hora más prudente, vi a los primeros ciclistas, y es que en esta zona hay ciclistas todos los días. Culminé el puerto con muy buenas sensaciones, de momento el cansancio aún no había aparecido y de nuevo otra larga bajada, pero esta vez con chaqueta de invierno, pues aunque no hacía frío la temperatura no era muy alta. Y fue todo un acierto.
Tiempo de ascensión tras 12 km: 1h 15'.
La ruta Luchon Bayona está marcada en todo el recorrido

Nubes y vacas, compañeras durante todo el recorrido

El Aspin es de esos puertos en los que se puede apreciar prácticamente toda la ascensión desde la cima



"Con un nombre premonitorio (Tourmalet significa camino de mal retorno), el puerto de Tourmalet siempre pareció destinado a convertirse en la montaña más visitada e idolatrada de la carrera más famosa del mundo. El Tour ya había escalado hasta alturas vertiginosas (en su tercera edición, en 1905), pero el Ballon d'Alsace, en los Vosgos, era un grano de arena en comparación con lo que iba a llegar en un plazo de cinco años y a unos cientos de metros al sudoeste" "Ascensiones míticas" de Daniel Friebe y Pete Goding.

Estaba parado en Sainte Marie de Campan. Estaba nublado y era una incógnita cómo iba a estar el tiempo más arriba. Ante mí tenía uno de los puertos más temidos de los Pirineos. Yo me encontraba bien de fuerzas, pero era también una incógnita cómo me iban a responder las piernas durante más de dos horas de esfuerzo y con los dos aperitivos anteriores en las piernas. Estaba temeroso, pero lo cierto es que tenía unas ganas bestiales de empezar a pedalear, así que me avituallé como un campeón y comencé a subir. La ascensión comienza amigable, con rampas suaves y algún descanso. Esto es así hasta el pueblo de Gripp, donde la carretera coge una pendiente entre el 8% y 10% y no la abandonará hasta el final. Y por delante todavía 12 km de machacona subida. Aquí sí que tienes que evadirte un poco y es en estos momentos cuando piensas en todo y en nada sobre la bicicleta. Cualquier reclamo, el paisaje, una ciclista, las obras perpetuas, se convierten en dignas de admiración para poder distraer la mente, no queda otra que tirar, tirar y tirar, aunque ya se sabe que la sarna con gusto... En un primer momento parecía que a mitad de la ascensión las nubes se cerraban bastante así me puse el chaleco por precaución, ¡menos mal que allí estaban mis padres para ayudarme con todo lo necesario y distraerme un poco!. Tuvimos suerte, pues sólo fueron algunas nubes. Como ya había subido el puerto en una ocasión sabía lo que me quedaba por delante, y un punto clave es llegar a la estación de esquí de la Mongie, desde donde sólo quedan unos 4 km hasta la cima. Pero no sin antes apretarse un kilómetro entero al 10 %. Por suerte para mí estaba pudiendo con el gigante y las piernas me respondían. Llegué arriba pleno de satisfacción, había subido cómodo y tenía ganas de más, aunque sabía que este esfuerzo me iba a pasar factura, lo normal, vaya.
Tiempo total de ascensión tras 17 km: 2h 06'.
Un gran acierto la chaqueta de invierno

Avituallamiento en Ste. Marie de Campan

Paisaje espectacular

100% Tourmalet: laderas verdes, vacas, carretera empinada y ¡un cartel anunciando 1 km al 10%!

Las famosas galerías

Que me expliquen que hacen aquí estas llamas

Últimos metros de ascensión


La otra vertiente es mucho más espectacular en cuanto a paisajes

Aquí aún quedaba toda la bajada siguiendo el valle

Para la bajada esta vez me puse, a parte de la chaqueta de invierno, la braga, y anda que no fue buena idea. Los primeros kilómetros los bajé metido en una nube muy fresquita y yo estaba totalmente sudado. Una vez descendí unos cuantos metros salí de la nube y la carretera cogió el sentido del valle y del río. Se bajaba mucho mejor pues había rectas abundantes, pero no pude apreciar apenas sombras, esta vertiente tiene que ser brutal entre el desnivel, el calor y las largas rectas. Pude apreciar durante toda la bajada (19 km) los estragos que hizo la tormenta del año pasado, la misma que arrasó por Benasque. El cauce del río se había ensanchado una barbaridad y estaba totalmente desecho, es imposible saber la cantidad de agua que bajó por ahí, de hecho aún estaban en obras en muchos puntos de la bajada, con innumerables tramos de carretera nueva. Lo arrasó todo.
En Luz-Saint Sauveur paramos a comer a las 13:30, estaba más o menos sobre el horario previsto pero ya sabía que era muy tarde para hacer ninguna gesta ese día. Unos macarrones y unas pechugas rebozadas fueron el menú del día.
Y algo dulce, por supuesto

Por primera vez en todo el día iba a afrontar unos kilómetros normales, a favor, eso sí. Los primeros kilómetros hacia Argeles-Gazost discurren por un congosto por el que se puede ir muy rápido para terminar desembocando en un valle mucho más abierto, rodeado de grandes montañas. Todo era precioso, lástima que las nubes taparan la mitad superior de las montañas. Ya en el pueblo se coge el desvío que lleva al Soulor y al Aubisque y desde el mismo desvío comienza una subida exigente. A estas alturas cualquier rampa se agarraba a las piernas cosa mala, pero lo peor eran los casi 30 km hasta la cima del Aubisque. En estos casos no se alcanza a comprender esa distancia cuesta arriba, y menos con el esfuerzo acumulado, por eso hay que marcarse metas más asequibles y la primera era ascender los 8 kilómetros hasta Arrens-Marsous, donde había buenos descansos. Las fuerzas ya estaban justas y pedaleaba automáticamente, pero seguía habiendo ganas y sin forzar el ritmo iba haciendo kilómetros. Prácticamente otra hora de esfuerzo y me quedaba todo un mundo aún. En Arrens-Marsous paré un momento a comer algo y a mentalizarme de lo que me quedaba, ya había superado el primer objetivo y tenía que asaltar el segundo: llegar al col du Soulor, otros 8 kilómetros más, pero estos mucho más duros que los anteriores. De hecho es el tipo de puerto que no me gusta y que tanto me hizo sufrir en la Piedra de San Martín, aunque no tan exagerado. Es el típico puerto en el que  la carretera sube a arreones, te marcan un kilómetro al 8% y los primeros 200 m son al 6%, por lo que terminas subiendo rampas del 13%. Todo un castigo con los kilómetros que llevaba encima. En estos kilómetros es donde peor lo pasé, las fuerzas empezaban a flaquear, pero sabía que salvo desgracia llegaría hasta el Soulor... donde en realidad me quedaban otros 6 kilómetros más de subida. Fue un pensamiento constante: "menuda salvajada", tuve que esforzarme mucho en ir metro a metro y no agobiarme. Una vez en la cima sabía, porque ya lo había hecho en otra ocasión, que la subida al Aubisque es más asequible. Estaba a pocos kilómetros de superar uno de los peores encadenados de montaña de los Pirineos... hasta que llegué a dos kilómetros de la cima del Soulor. Por desgracia una densa niebla hizo acto de presencia haciendo muy arriesgada la subida, y no digamos los dos primeros kilómetros de bajada antes de empezar a subir hacia el Aubisque. Coroné el Soulor, hecho polvo y fastidiado por no poder terminar los 6 últimos kilómetros de subida, pero agradecido por haber podido pedalear hasta ese momento aún con las predicciones tan malas que daban. Lo que había que hacer ahora era ponerse ropa seca, abrigarse y tratar de continuar en Laruns, siendo consciente de que ya se había escapado el objetivo, y por mucho, de llegar al col de Osquich. Y es que estos cuatro puertos son muchos puertos y muy difíciles. Supongo que uno es cabezón y tiene que ver sus limitaciones por sí mismo.
Tiempo de subida en 18 km: ni idea, creo que perdí la noción del tiempo y más al entrar en la niebla.
El falso llano de Arrens-Marsous

Las piernas cada vez pesaban más

Aquí la niebla aún daba un respiro




El peligro, entre otros, es adelantar sin ver si viene alguien de frente

Bajada al Circo de Litor


 

Tras dos kilómetros de descenso la niebla se quedó por encima

Esto es lo único que pudimos ver del famosísimo Circo de Litor

"Henri Desgrange, primer director del Tour, reflexionó sobre sus repentinos cambios y su pendiente cada vez más empinada en la vertiente oeste, después de Eaux-Bonnes (...), y concluyó que no hay nada en el mundo más hipócrita que el Aubisque. Es desagradable, sinuoso y a menudo está sucio, eso cuando no se convierte en un desierto de piedras."

Una vez en Laruns y un poquito más descansado me dispuse a pedalear de nuevo con la idea de llegar a Oloron, para, por lo menos, pedalear durante la mitad del recorrido. Nada más salir de Laruns la carretera va siempre a favor y una vez que volví a calentar las piernas pude rodar a una digna velocidad. Éstas estaban muy machacadas y la idea de llegar a Bayona me parecía ridícula en esos momentos. Y pensar que había estado pensando en ello casi todo este año... Aún hice entre 20 y 30 kilómetros más hasta cerca de Oloron, donde ya me estaban esperando mis padres para poner punto y final a la aventura. El motor no daba para más, íbamos hacia las tormentas, todos estábamos muy cansados y nos quedaba una hora y media de viaje hasta Bayona.
Arrancando de nuevo en Laruns

Fin del trayecto

A pesar de las apariencias era un buen hotel

Y la mierda de vaca que no falte en una vuelta por los Pirineos

En Bayona nos alojamos en el hotel ( http://www.accorhotels.com/es/hotel-3685-ibis-budget-bayonne/index.shtml ) también muy recomendable por algo más de 60 € la noche sin desayuno. Y al día siguiente, a las 7:00 en pie para estar a las 13:00 en Barbastro donde dejaríamos a mi padre en la fábrica. Toda una carrera de resistencia también. Y de nuevo daré las gracias a mis padres por darse semejante paliza y acompañarme durante tantas horas.
 
Los datos son los siguientes:
- Distancia: 163'40 km a 14'7 km/h.
- Tiempo total (sin contar el rato del coche): 11h 08' a 17'4 km/h.
- Tiempo pedaleando: 9h 23'.
- Altura ganada: 4128 m.
- Altura perdida: 4470 m.
- Temperatura mínima: 8 ºC.
 
He de añadir que salvo catástrofe habría hecho los 8 km de subida del Aubisque más los 16 de bajada.
 
¿Y AHORA QUÉ?
 
Ahora me he quedado sin mi reto, pero no os preocupéis porque ya tengo otras cosas en marcha que desvelaré más adelante, mucho más asequibles, eso sí. Supongo que la actividad del blog bajará un poco durante el verano, pero voy a tratar de no estar muy parado para mantenerme en forma.